
El pasado mes de marzo, Netflix estrenó la serie titulada ‘13 Reasons Why’, trata la violación, el sexismo, el bullying y el suicidio de una forma tan real, como cruda; como yo no había visto antes. Hoy quería hablar sobre ese tipo de temas y de si de verdad la sociedad hace bien en ocultar estas situaciones y convertirlas en tabú.
La serie ha tenido un fuerte impacto en la sociedad ya que muestra el drama que sufre una adolescente durante la secundaria y cómo cierto tipo de situaciones la llevan al suicidio. La joven Hannah Baker, interpretada por Katherine Langford, graba trece cintas con las trece razones de su muerte y el responsable de cada una de ellas. Por otro lado, Clay Jensen parte de una e hilo conductor de las trece razones, interpretado por Dylan Minnette, será el protagonista que dé voz a la sociedad, escuchando todas las cintas y contando las historias. Hasta ahí todo bien, la polémica llega cuando aparece la escena en la cual Hannah se quita la vida. El suicidio.
La serie en todo momento se narra desde la realidad más atroz, tratando de abordar todos los traumas adolescentes como pueden ser: por un lado, el acoso y el maltrato por parte de sus compañeros de instituto y amigos; y por otro, el estado de soledad en el cual se ve sumergida cuando la sociedad le da la espalda. Todo se cuenta al detalle y de la manera más comprensiva posible para conseguir evitar que sigan ocurriendo y se pueda mentalizar a la audiencia de que este tipo de situaciones se dan diariamente entre los más jóvenes, y entre los no tan jóvenes. Se oculten o no.
Sinceramente, nunca se había detallado de esta manera lo que conlleva un suicidio, tanto antes como después de este. Porque en mi opinión Disney nos ha quemado demasiado el cerebro con sus finales felices y las perdices, y la sociedad ha estado ahí para taparnos este tipo de cosas. ¿Por qué?, creo que la sociedad tiene miedo a que los adolescentes cuando vean esta serie se sientan identificados, y en vez de pensar en que hay otra salida cuando te encuentras en el punto de querer quitarte la vida, piensen que esta salida está bien; porque se anteponen a lo malo del asunto. No se les ocurre pensar que diciendo las cosas tal y como son, podamos ayudar, porque la sociedad de hoy en día no nos permite estar mal, ser infelices con nuestras vidas y estar tan perdidos que no sepamos cómo solucionarlas. Una persona en esta sociedad es débil cuando se meten con ella y no es aceptada, y encima lo tiene que sufrir en soledad; no lo puede decir públicamente, porque seguro que alguien le diría que “la culpa es suya” o que “algo habrá hecho”. De verdad, ¿esto es lo normal? ¿Vamos a mantenerlo oculto porque así parece que, si no se ve, es que no está pasando? No creo que esa sea la mejor opción.
A la protagonista de la serie, son trece las personas que contribuyen a que ella se quite la vida, participando de forma activa o indirectamente. Ella aguanta hasta trece razones, pero hay otras que no aguantan ni a dos. La clave está en esta frase: nadie debería aguantar nada.
Desde mi punto de vista, agradezco que la serie proyecte un grito de alerta sobre el suicidio y cualquier tipo de comportamiento que puede llegar a herir la vulnerabilidad de los adolescentes; algo que para un adulto puede ser una tontería, pero en la mente de un joven todo se intensifica y puede desembocar en su punto y final. Porque si hay algo que me llamó la atención fue que Hannah no es muy distinta al grupo de los compañeros de instituto ni viene de una familia disfuncional, es una chica independiente e inteligente. Ahora pensad, ¿prestamos la atención suficiente a las personas que nos rodean que pueden ser víctimas de bullying?







Supongo que habrá gente a la afecte de manera diferente. Yo, personalmente (y no he visto la serie) creo que es bueno ver las cosas de cerca y con toda su crudeza.
Mi juegos de infancia siempre fueron con armas (de juguete, claro). Era lo que le pedia a los «reyes»
De adolescente y todavía hoy era fan de Sam Peckimpah, me he visto todas sus películas. Puedo decir lo mismo de Tarantino. ¡Y no he matado una mosca en mi vida, no me he peleado con nadie, jamás! Salvo cuatro peleas de niño…..
Creo que mirar de frente la realidad, te hace calibrar mejor las cosas.
Buena reflexión Dánae, un abrazo