Black Friday

Se conoce como Black Friday o «Viernes Negro» al día en que da comienzo a la temporada de compras navideñas en Estados Unidos. Y como los españoles somos muy de copiar todo aquello que nos interesa del otro lado del charco, dejamos que, en 2010, Apple importara esta tradición estadounidense. Desde entonces, esta celebración ha ido creciendo de forma voraz. Son las principales compañías las que ofrecen grandes descuentos, tanto en sus tiendas on line como en sus tiendas tradicionales.

Esta celebración tiene lugar un día después del día de «Acción de gracias», que se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre. Son varios los bulos de por qué se le llama así a este día. Algunos atribuyen el nombre a que en este día comienza la época en la que los comercios consiguen cambiar los números rojos por negros. Otros, aseguran que el adjetivo «negro» tiene su origen en el 19 de noviembre de 1975, cuando el diario The New York Times utilizó por primera vez este concepto, haciendo alusión al desbarajuste del tránsito y el caos que se había producido aquel año en la ciudad debido a los descuentos del día posterior a «Acción de gracias».

Pero ¿cuál es la realidad que se esconde detrás del Black Friday?

Este es mi buzón de entrada de e-mails, y con el boom de esta nueva moda, lo lleva siendo casi toda la semana. Como compradora que soy -a veces impulsiva- desde hace varios años he llegado a la conclusión de que algo así no puede ser sano. Me ha costado bastante darme cuenta del trasfondo que podemos encontrar en este tipo de publicidad engañosa y del juego que se traen entre manos las grandes firmas obligando a las pequeñas empresas a bajar sus precios sabiendo que estos no van a poder obtener ningún beneficio o casi ninguno; pero dada la actualidad que viven esas pequeñas empresas todavía se sienten obligadas a participar en una vorágine competitiva dominada por los más poderosos que provoca el deterioro de la esencia en los pequeños y cercanos establecimientos, además de promocionar una insensata fiebre consumista.

Otra realidad que esconde esta campaña es que muchos establecimientos van a aumentar sus beneficios engañando al cliente. Días antes de la celebración del Black Friday, aumentan sus precios para posteriormente bajarlos. ¿Qué obtenemos? El mismo precio. ¿Qué ahorran los clientes? Nada de nada. Pero no solo eso, también los hay que rebajan solo algunos productos, aquellos que más clientela pueden atraer para después desviar su atención hacia productos que no han sido rebajados. Para mí, como cliente, me siento timada y me hace cuestionarme las demás campañas de rebajas.

Todos, alguna vez, nos hemos dado a nosotros mismos infinidad de excusas para comprar una camisa nueva o ese vestido tan bonito que hay en el escaparate, siendo conscientes de que no lo necesitamos. Estoy hablando de la necesidad impetuosa que nos crean las marcas de obtener algo que no necesitamos y la ansiedad que eso puede llegar a provocarnos -la compra compulsiva inducida-. En el perfil de adicto a las compras se describe a una persona con ansiedad, depresión o baja autoestima y afecta al 5% de la población, tanto en personas adultas como jóvenes.

En mi opinión, no creo que esto sea una tontería. Recuerdo las tardes que pasaba en centros comerciales con mis amigas y nunca volvía a casa sin una prenda nueva, pero también recuerdo la inseguridad que tenía en mí misma y la alegría que provocaba tener algo que estrenar. Ahora lo pienso y siento vergüenza de ello, pero no por comprar en exceso, sino por haber creído que la felicidad se encontraba en tener el armario a reventar de ropa que muchas veces ni me ponía, por haberme dejado engañar por la publicidad tantas veces.

Con todo esto, no quiero decir que el Black Friday, San Valentín de El Corte Inglés o las rebajas de enero sean negativas y no podamos comprar, solo quiero deciros que para todo aquello que hagamos, sepamos por qué lo hacemos y seamos conscientes de que puede tener una parte negativa; que lo hagamos con cabeza y anteponiendo una felicidad real la cual no oculte un problema.

Compártelo para que otros lo lean...Share on facebook
Facebook
Share on google
Google
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
Linkedin
Share on pinterest
Pinterest
Share on tumblr
Tumblr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *