Desde hace mucho tiempo me ha llamado la atención esas cartas que escribe la gente con título “A mi yo de quince años” con sus reflexiones y consejos, como si pudieran volver a atrás para cambiar un solo momento. Pero no, el pasado es inamovible, solo podemos aprender a disfrutar de él. De eso vengo hoy a hablaros, de dejar de pensar en lo que pudo haber sido y no fue, de dejar que el pasado se asiente en lo más hondo de nuestra memoria y saquemos los mejores momentos de él, pero, sobre todo, de pensar en mejorar el futuro aprendiendo del presente.
