8 de marzo 💜 Día Internacional de la Mujer

Ilustración de @marialugili

Aprendí el significado de la diferencia de sexos en el colegio cuando a los chicos les daban un balón de fútbol y a las chicas nos mandaban a jugar a la comba porque las niñas eran débiles y los niños no.

Aprendí el significado de desigualdad cuando en el trabajo mi compañero podía llevar pantalones pero yo tenía que llevar falda o él podía ser encargado pero yo debía limitarme a cumplir sus órdenes sin importar lo que pensara o pudiese aportar a la empresa.

Aprendí el significado de machismo cuando mi expareja decidió tacharme de loca para mantenerme callada y al margen para que su estatus social de macho alfa no se viera dañado.

Aprendí el significado de patriarcado cuando mi opinión en un medio de comunicación se veía juzgado por el simple hecho de ser mujer. Porque mi opinión no era tan válida como la de un hombre y una mujer tenía que utilizar un pseudónimo para ser escuchada.

Sin embargo, aprendí el significado de igualdad cuando mis padres nos brindaron a mi hermano y a mí los mismos derechos, valores, oportunidades y el respeto para tratar a las personas sin discriminación alguna. Porque siempre me han enseñado a que si los derechos que yo tengo no los tienen los demás no son derechos, si no privilegios. Y debemos luchar para que todos tengamos acceso a las mismas oportunidades.

Aprendí el significado de sororidad cuando empecé a escuchar, apoyar y caminar al lado de mujeres que aprendían cada día para lograr aquello que soñaban sorteando obstáculos como si de una competición se tratara.

Las mujeres somos juzgadas, continuamente, por nuestra forma de vestir, de vivir o de expresar nuestros sentimientos cuando nuestra libertad nunca debería verse dañada. No quiero que cuando un hombre lea esto sienta que yo soy mejor qué él, porque aquí nadie es mejor que nadie. Yo no soy más que tú por ser feminista. Solamente quiero esa libertad de poder caminar por la calle sin sentir que soy un trozo de carne, sentir que una mujer no será maltratada cuando un hombre se aproveche de su posición, sentir que se nos valora por nuestros conocimientos y no por la forma de vestir pero, sobre todo, saber que podemos abrirnos camino en el mundo como mejor nos parezca sin preocuparnos por nada más.

Por todo ello y porque siguen habiendo realidades que aunque yo no sufra, hay mujeres que diariamente sufren desprecio, rabia, dolor e impotencia por el simple hecho de ser mujeres y este no es el mundo que quiero para las generaciones venideras.

La lucha violeta continúa.