Libertad.

Hace unos años tomé la decisión de estudiar periodismo sin saber muy bien dónde me embarcaba; y con miedo, por si esta profesión no me gustaba tanto como había imaginado. La verdad es que la carrera no empezó muy bien. Sentí una sobrecogedora desmotivación que se hizo palpable conforme pasaban las semanas. Hasta que un día, en clase, anunciaron que Rosa María Calaf iba a darnos una charla. Aquél día fue crucial en mi carrera.

Hace unos días la entrevistaron en Diario Público (http://www.publico.es/culturas/calaf-ciudadania-cree-informada-entretenida.html) y me recordó la importancia de hacer valer nuestra profesión.

Quizá me conformaría con tener una vida la mitad de densa y prolífica que la suya. No sé porqué cada vez que leo una de sus entrevistas me da fuerzas para seguir y enamorarme, más si cabe, de la profesión que he elegido. Algo así como lo que le sucedió a Gabriel García Márquez con «La Metamorfosis» de Kafka. Decía que no sabía que eso era posible hacerlo, y que si así era, escribir le interesaba.

Hoy vengo a hablaros de la pasión por conseguir aquello que mueve mi mundo diariamente y cómo lo estamos corrompiendo.

Libertad de prensa y libertad de expresión
Esta libertad es un derecho irrevocable de nuestro día a día que está siendo menoscabado. Es uno de nuestros valores más importantes, y aún después de los últimos grandes recortes creemos que tenemos suficiente, cuando es todo lo contrario. En la prensa, la libertad, juega uno de los papeles centrales al transmitir información de aquellos temas más relevantes para los ciudadanos. Por eso los periodistas la necesitan para ejercer un trabajo real. Pero, ¿dónde se encuentra el límite de esta libertad para que podamos ejercerla «libremente»?

Día a día nos vemos amenazados con censuras directas a través de leyes que no hacen más que beneficiar al más poderoso, confrontar medios de comunicación, fomentar la violencia digital o adentrarnos en provocar la auto-censura.
Rosa María Calaf señala, en su entrevista, claves de la situación en la que vivimos. Aquí os dejo algunas respuestas, las cuales más han llamado mi atención:

«Estamos en un momento de incertidumbre donde la ciudadanía cree que está informada cuando está solo entretenida, en realidad.
La calidad de información que recibe es tan aceleradamente deteriorada que puede construir una sociedad muy indefensa. Porque si no sabes, intentas saber. Pero cuando ya te han convencido de que sabes todo, te das por satisfecho.

La precariedad es una manera de control porque si tus redactores trabajan en situación de estrés y angustia, y no tienen los recursos para ejercer bien su trabajo, el resultado tendrá peor calidad. Este grado de precariedad es muy peculiar de España.

Desprestigiar la televisión pública hace que el propio ciudadano pida que desaparezca. ¿A quién le beneficia que desaparezca? Al ciudadano, no. Una televisión pública que funcione como debe es una garantía para el ciudadano. El ciudadano debe exigir.»

Realmente, la entrevista clarifica la realidad con elocuencia y veracidad desde la primera línea, por eso creo oportuno que pinchéis en el enlace y disfrutéis de ella.
Nos rodeamos diariamente de muchísima información y, mediante redes sociales, recibimos opiniones cada vez más sesgadas y manipuladas por intereses partidistas. Gracias a ella nuestro conocimiento se nutre de verdades ocultas, patrañas y cortinas de humo, provocando que la sociedad sepa cada vez menos creyendo que saben más.

En mi opinión, es necesario que nos quitemos la venda de los ojos y peleemos por una información veraz y sin manos negras que manipulen nuestras vidas. Debemos respetar la profesión desde el minuto cero que nos adentramos en ella y transmitir aquello que quisiéramos que nos transmitieran. Investigar y «tirar del hilo» sería lo más beneficioso para saber la verdad y, después, aprender a transmitirla. Y por último, conseguir unos medios públicos en los que el ciudadano se sienta protegido y no engañados en cada línea que lean.

Hacer de esta profesión un lugar en el que informar al mundo de lo que está pasando con la verdad por delante es parte del sueño por el que siempre quise luchar. Mentir y manipular la información pública es una clara violación de mi profesión, que es parte de mi vida.

“La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre como es libre en el hombre la facultad de pensar”. Benito Juárez (1806-1872), político mexicano conocido como el Benemérito de las Américas.

El comienzo de «Mi granito de arena»

Fotografía: José Ignacio Mena

¿Hay más granos de arena en la Tierra o estrellas en el Universo?

Hoy no os voy a dar la respuesta a ello, sino que os voy a explicar la intención que tengo al crear este blog.

Hace unos años me embarqué en el mundo del periodismo y después de varios meses pensando en qué sería lo mejor para indagar, descubrir y experimentar en el día a día del mundo decidí, gracias a mi padre, crear este blog. Porque, al fin y al cabo, un blog es la mejor carta de presentación para un periodista.

“Mi granito de arena» se irá colando en vuestras mentes, con vuestro permiso semanalmente, para que la perspectiva de la realidad dé, quizá, un giro, aportando nueva información desde mi punto de vista y así nos haga reflexionar desde la perspectiva más humilde posible. Un espacio para opinar, contar, debatir y difundir aquellos temas que más se cuestionen en la actualidad.

Además de este blog, podéis encontrarme en ACROSS THE UNIVERSE (danaerodriguez.es), donde escribo lo que siento, y en mi cuenta de Instagram @danaerodriguezm, donde transmito mi día a día mediante la fotografía en blanco y negro.

Gracias por formar parte de este pequeño desastre.

Dánae Rodríguez

«Para ver el mundo en un grano de arena,
Y el Cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.»

-William Blake