La tercera mitad del cerebro.

¿Dónde se encuentra el límite entre la realidad y la ficción?

Cada vez está más normalizado en nuestra sociedad el uso de aparatos inteligentes para llevar a cabo cualquier acción cotidiana. Que me apetece comprar ropa, la pido desde mi smartphone de última generación; que quiero contarle a mi amiga la fiesta de anoche, uso WhatsApp durante horas; que quiero aumentar el límite del ciberespacio y ver la playa desde el sofá de casa, pues utilizo mis gafas 3D. Y de esto es de lo que vengo a hablaros hoy.

Los riesgos del ciberespacio y los aparatos que nos acercan a él

Google, el famoso buscador que nos responde grandes dudas en el día a día y a muchos estudiantes nos salva la mayoría de los trabajos. Podríamos hablar de la enciclopedia del siglo XXI. Si no sabes algo, pregúntale a Google.

Hace unos años uno de los fundadores del buscador, Sergey Brin, decía: “Queremos hacer de Google la tercera mitad de tu cerebro. Nuestro cerebro no puede amplificarse más; ya tiene dos partes bien diferenciadas. Pero se creará un exocortex, uno completamente externo que nos permitirá hacer mucho más”. Algo bastante disparatado, pero teniendo en cuenta los grandes avances tecnológicos, podría tener razón. Por otro lado, no debemos olvidarnos del factor riesgo que puede conllevar el ciberespacio para nuestra privacidad.

Eric Schmidt, el CEO de Google, denomina al buscador como la era de la humanidad aumentada. Un tipo de extensión del conocimiento a nivel tecnológico y la percepción, adecuándose a las necesidades de sus usuarios y así permitir una búsqueda más detallada gracias a sus dispositivos y aplicaciones. Como bien hablaba en el post anterior (migranitodearena.danaerodriguez.es/sociedad/marionetas-del-consumo/) no debemos olvidarnos que un buscador de esta magnitud también cuenta con sus dosis de publicidad, sobre todo asociada a los contenidos, a las preferencias, gustos y datos de los usuarios y las tendencias de búsquedas de estos.

Nuevos aparatos = nuevos sentidos

En nuestra sociedad es algo raro ver a una persona que no disponga de un solo dispositivo electrónico que le haga más fácil su día a día, aunque para algunos adaptarse a las nuevas tecnologías sea un duro proceso. Hubo una época en la cual comprábamos los teléfonos móviles cuanto más pequeños mejor, ¿qué ocurre ahora? Que competimos por ver quien tiene el móvil más grande. Todos conocemos las Google Glass un dispositivo lanzado en el año 2013 que consistía en un tipo de gafas de realidad aumentada, después llegaron los relojes inteligentes, los smartphones y no sería del todo raro que dentro de poco estén dentro de nosotros para poder desarrollar nuevos sentidos, por ejemplo. ¿Se podría aumentar el alcance de la vista o la visión en la oscuridad?

Por eso lo que Google quiere conseguir al convertirse en nuestra tercera mitad del cerebro es que podamos tener conexiones directas a internet, desarrollando así nuevas capacidades. Con ese tipo de conexiones directas, acabaríamos con el acto de hablar, pudiendo comunicarnos telepáticamente, y nunca se nos quedaría nada en la mente, porque sería mucho más fácil de transmitir.

Teniendo en cuenta que surgirían nuevas capacidades como la cura del alzheimer o del párkinson también podrían aparecer nuevas enfermedades que ahora son impensables. De ahí a que necesitáramos una ciberseguridad aumentada para prohibir la entrada de virus en el sistema o evitar la sustracción de información.

Hemos llegado a tal punto que estamos perdiendo la pasión por descubrir,  indagar y retener conocimiento, porque ahora la tenemos a cinco segundos de nosotros en una memoria externa, en un exocerebro como es Google. ¿Por qué cuando se nos olvida el nombre de una película buscamos directamente en internet y no obligamos a nuestro cerebro a pensar un poco más? Nos acostumbramos a lo más simple y lo que no provoque conflictos en nuestro cerebro. Porque el camino más fácil, no siempre es el correcto. Aunque lo correcto siempre sea un poco subjetivo.

Al igual que desarrollaríamos una «pseudoparte» en nuestro cerebro muy potente, ¿acabaríamos atrofiando nuestra parte más humana? o por el contrario, ¿sumaremos poder a la inteligencia y al desarrollo de la humanidad?

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3 respuestas a «La tercera mitad del cerebro.»

  1. Es el objetivo, esclavizar al individuo para hacerlo más manejable y dependiente. La tecnología (mal entendida y mal utilizada) tiene esa misión y vaya que lo está consiguiendo…….

  2. ¡Bueno! Danae, buena reflexión. Estoy con Antonio, cada vez somos más dependientes de la tecnología, por supuesto que tiene cosas buenas o buenísimas; pero si es cierto que cada vez dejamos en manos de uns pocos programas informáticos necesidades que no deberíamos y hablo de amistad, amor, felicidad,… y eso si me parece preocupante. Gracias por tus reflexiones.

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