Religión y tolerancia.

Imagen sacada de Internet

Según la RAE (Real Academia Española) la tolerancia la define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Por otro lado, en cuanto a la definición religiosa de tolerancia encontramos que significa respetar y aceptar la existencia de otras formas de vivir, otras creencias e ideas, incluso la no aceptación de ninguna religión. Y para que se lleve a cabo necesitamos que los individuos y las instituciones reconozcan la diversidad y pluralidad del mundo en que vivimos, así como la existencia de conceptos que para otros son importantes, aunque estos pertenezcan a una minoría.

Los temas anteriores tratados en el blog son hechos en los que la gran mayoría de la población está de acuerdo; las modas y las nuevas tecnologías nos crean estados de ansiedad para que seamos como las grandes marcas y sus campañas publicitarias esperan. Pero hoy me gustaría ir un poco más allá, quiero hablaros sobre un tema que en la sociedad provoca confrontaciones entre muchos de nosotros diariamente, cuando en principio no debería ser así; religión y tolerancia. Dos palabras, en teoría hermanas pero, que en la práctica se comportan como Caín y Abel.

Haciendo un recuento de las principales religiones practicadas actualmente en el mundo encontramos más de una veintena, que van desde el Bahaísmo en la cual su enseñanza central es la unidad de la humanidad; pasando por el Cristianismo, centrado en la figura de Jesús de Nazaret y siguiendo las enseñanzas de La Biblia; y acabando por el Zoroastrismo, de la cual sus orígenes son inciertos, pero sus enseñanzas se basan en el profeta y poeta Zoroastro del antiguo Imperio persa. Con la cantidad de personas y sus preferencias por enseñanzas religiosas, partidos políticos, colores a la hora de vestir o formas de peinarse, ¿es sensato que se degrade a una persona por el simple hecho de que elija algo que no está dentro de nuestros gustos?

En mi opinión creo que el ser humano nunca estará contento si hay algo en su cabeza que le crea una confrontación en cuanto a sus ideales. Pero si hay algo de lo que todos pecamos, en mayor o menor medida, es en no solucionar ese conflicto mental, de ahí a que las personas no pongamos en práctica el sabio pensamiento de “Vive y deja vivir”, porque nos es más fácil vivir la vida de los demás que la nuestra propia. Opinamos sin tener toda la información de un hecho, sin ponernos en los zapatos de otras personas y porque creemos que errar es humano, y lo permitimos.

No estoy a favor de ninguna religión o estado en el cual se amordacen y cambien los derechos fundamentales de las personas, que promuevan las diferencias de clases y se crean mejores que otras personas por el simple hecho de que ellos mismos opinen que su religión es mejor que todas las demás. Una religión no es una forma de favorecer el cinismo, la pedantería, el egoísmo y la intolerancia, sino todo lo contrario.

Por eso, desde aquí propongo la racionalización como una forma de ver la vida. Una forma de darle una explicación coherente a cualquier conducta o actitud, manteniendo un enfoque ético y un punto de vista lógico, olvidándonos de que “en este mundo todo vale”, porque no es así. De verdad. Porque no siempre el cura es la persona buena y el agnóstico o ateo la persona mala, también ocurre al revés. No te hace mejor persona pertenecer a una religión, ni peor el tener preferencias sexuales diferentes a las “normales”. — Lo de “normales” es de risa que en pleno siglo XXI seamos intolerantes con este tema. — Ante todo, seguimos siendo personas y el respeto es lo último que debería perderse, sobre todo cuando no se hace daño a nadie. Porque el daño llega cuando estamos más preocupados en lo que el mundo hace que en lo que nosotros queremos conseguir, y por experiencia tenéis en vuestra mano toda la vida, pero la vida es un hilo fino que se puede partir en un instante. Ante la fragilidad de la vida, practica la religión que quieras pero, sobre todo, la tolerancia.

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2 respuestas a «Religión y tolerancia.»

  1. Estoy totalmente de acuerdo,cualquier persona necesita unos principios y morales ,y estos deben enseñarle que cualquier individuo es libre de elegir su fé o de prescindir de ella,pero ante todo el respeto y la tolerancia con y para todos. Debería practicarse más el valor y la moralidad igualitaria antes que la competitividad caída en desventaja cuando nos olvidamos de que todo ser vivo tiene derecho a su felicidad y a ser respetado sean cuales sean sus ideales,políticos,religiosos,sexuales y manera de ser. Un saludo y me encanta tu blog.

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